Antología del viento boreal

Antología del viento boreal
Antología del viento borealNameAntología del viento boreal
Type (Ingame)Objeto de misión
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DescriptionUna colección de poemas que recoge las hazañas de los starshiná de diversas épocas. La mayor parte de su contenido se perdió en las catástrofes del pasado, por lo que los fragmentos que se han logrado reunir solo constituyen una pequeña parte del texto original.

Item Story

—Silvestre Petróvich Solovei—
VI
“...
Si está dispuesto a escuchar la vergüenza de este anciano moribundo,
entonces permítame darle las gracias por semejante bondad.
Pero ¿cómo expresar con palabras lo que siento?
Los lamentos de arrepentimiento no servirán de ayuda alguna para el mañana.
Yo también creí en las dulces palabras de los nobles
y dejé que promesas vanas como un velo me cegaran.
Solo al despedirnos pudimos ver con claridad
toda la esperanza que habíamos perdido y todo el doloroso arrepentimiento.

¿Por qué la tumba ha de afligir mi corazón con pesar y dolor,
si mis queridos amigos, mi patria y mis seres queridos
ya descansan en una larga noche que nadie recuerda?
En una quietud gélida como la escarcha en aguas cristalinas,
la tristeza y el dolor también caerán en un profundo sueño.
Mas ya no importa, pues toda fantasía y plegaria es inútil.
Aun así, quise hacer este juramento en mi corazón
para no derramar mis lágrimas en vano.
Aunque sea solo por un instante, aunque sea solo por un efímero momento,
dejaré que este corazón que aún late y arde,
que esta pasión que devora y abrasa mi espíritu,
forje una fugaz llama que ilumine este paraíso.

¿Alguna vez has visto un sueño más brillante que el oro?
¿Aún recuerdas cómo odiar, cómo amar?
Las nubes del ocaso se desvanecen en el crepúsculo venidero.
La brisa nocturna, con su suave caricia, siempre disipa el humo ligero.
El tiempo fluye sin cesar, sin dejar la posibilidad de volver la vista hacia el pasado.
Quizás aún lo recuerdes, o quizás ya lo hayas olvidado,
pero sabes que siempre habrá alguien que quiera encender una luz,
aunque sea en las llanuras nevadas, aunque sea en la lejana frontera.
...”.


VIII
Bañado en la pálida luz de la luna escarchada,
el valiente guerrero marcha hacia una tierra extraña.
Innumerables almas yacen enterradas en las antiguas ruinas.
Innumerables héroes perecieron entre la niebla.
La marea de bestias oscuras galopaba por las tierras baldías,
pisoteando toda esperanza de los vivos.
El ruiseñor forjó el primer rayo de luz en la cima de la montaña
y prohibió aquellos delirios insaciables.

El gélido viento soplaba sin cesar, mientras la calamidad se sumió en una luz oscura.
Él vislumbró un amanecer inmóvil, un ayer eterno.
El destino circulaba por el viento, pasando entre los vivos y los muertos.
El sonido de la lira en la larga noche era como la fragancia de unas flores que se desvanece en la temprana primavera.
Al apartar el velo de nieve, el ruiseñor cantó sus alabanzas al sol.

Una generación como el rugido de un trueno;
una generación firme como los pinos y los cipreses;
una generación similar a una poderosa marea;
una generación feroz como una tempestad...
Su nombre perdura a través de los tiempos.

...

—Sergei Semiónovich Mayakov—
III
Una lucha a muerte desigual, una lucha a muerte desesperada.
A un lado, las gigantescas olas oscuras e infinitas,
y a otro, este hombre anciano y decrépito
empuñando firmemente su espada.

Una voz entre la niebla le dijo:
“Tú, hombre ciego, imprudente y malvado,
¿acaso no te importan nada los camaradas que confían en ti?
Tú, Mayakov, demente arrogante,
preocupándote únicamente de tu gloria perversa,
quieres dejar morir a unos pobres jóvenes.
Quieres negar a sus madres la posibilidad de volver a ver a sus hijos.
Quieres negar a los hijos de esas madres la posibilidad de volver a ver a sus padres.
Pobre del huérfano que adoptaste hipócritamente,
pues tendrá que volver a sentir el dolor de perder a un padre.
¿Por qué no enviaste una señal de auxilio?
¿Por qué dejaste que el faro se hundiera por completo?
¿Por qué les arrebatas la esperanza a tus seguidores
y dejas que mueran en la desesperación?
Condenado viejo, ¡eres un arrogante que no sabe lo que hace!
Todos ellos murieron por culpa tu ambición
y ya no tienen a nadie que pueda darles sepultura.
Querido Mayakov, ríndete.
Por la paz, deja que obtengan la redención que se merecen”.

Contempló el mar con pesar
y afiló el hacha que tenía en las manos.

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