Notas de Brahe (II)

Notas de Brahe (II)
Notas de Brahe (II)NameNotas de Brahe (II)
Type (Ingame)Objeto de misión
FamilyChevalmarin Amusement Park Commemorative Map, Non-Codex Series
RarityRaritystr

Item Story

...

Nunca imaginé que alguien encontraría esta bóveda del tesoro apenas tres semanas después de haberla dispuesto.

Y lo que menos esperaba era que conociera a esa persona... Jamás imaginé que me lo encontraría aquí.

Dmitri Dubróvich Sujotín, confidente del gran duque Filipov, oficial de tercer rango e Instructor Jefe de la Real Academia Militar de Snezhnaya. Si no me equivoco, fue ascendido a ese puesto el mismo año que Avrelian ingresó a la academia, y se mantuvo en ese cómodo y lucrativo cargo hasta la catástrofe de Khaenri'ah. De vez en cuando recibía a dignatarios extranjeros, como el Almirante General de la Armada Blanca de Fontaine y el Gran Maestro de los Caballeros de Favonius de Mondstadt. En definitiva, le gustaba ser el centro de atención.

Según la versión oficial, él ya había muerto en batalla junto a su majestad el Zar, sacrificándose por la patria. Aunque eso no es nada nuevo, incluso Avrelian figura como muerto en los registros oficiales... La falta de fiabilidad del sistema burocrático de Snezhnaya es lo único en lo que siempre se puede confiar. Lo que me sorprende es que, comparado con aquel brillante y arrogante oficial militar que recordaba, el anciano frente a mí parecía una persona completamente diferente. No sé qué habrá vivido, pero se veía mucho más demacrado y envejecido de lo que corresponde a su edad real.

Su primera reacción al verme fue desenvainar su espada y atacar. Por suerte, reaccioné a tiempo y bloqueé su espada con el brazal de Avrelian mientras gritaba su nombre. Se quedó paralizado por un momento, murmurando algo incomprensible, como si no hubiera usado el lenguaje humano en mucho tiempo, hasta que finalmente pronunció su primera palabra, preguntándome quién era.

...

Hablé con el anciano durante mucho tiempo. Me dijo que ya no me recordaba, pero que sí se acordaba (por supuesto que sí) del nombre de mi padre. Hacía mucho tiempo que había abandonado su título nobiliario y su nombre, y solo quería dedicar el resto de su vida a proteger a los niños de las tierras fronterizas, aquellos que vagaban por los páramos sin un hogar al que regresar. Al principio pensé que se refería a que había construido un refugio, pero resulta que esos niños nunca lo habían visto siquiera: él solo se dedicaba a eliminar a los malhechores desde las sombras, donde los niños no pudieran verlo. En cuanto a por qué lo hacía, qué sucedió exactamente en Khaenri'ah y cómo terminó en Nod Krai, no quiso decirlo, así que naturalmente no insistí más.

El viejo no tenía ningún interés en los tesoros, ni siquiera había oído los rumores que dispersé sobre el Gran Tesoro. Simplemente pensó que aquel lugar parecía un poco sospechoso, e intuía que era un campamento de traficantes de esclavos, así que siguió su instinto y entró con la intención de eliminarme directamente.

Después de escuchar mi idea sobre la bóveda del tesoro, el viejo se quedó en silencio por un momento y dijo que si alguno de sus estudiantes hubiera propuesto un plan tan absurdo cuando él era el Instructor Jefe, lo habría mandado de vuelta a rehacerlo sin dudarlo. Pero ahora...

No terminó la frase y se marchó en silencio.

El anciano tiene razón. Si alguien más logra entrar aquí guiado por su intuición, todo el plan habrá sido en vano.

Tenemos que encontrar una manera de que este lugar sea lo más difícil de encontrar posible, pero al mismo tiempo atraer a la gente hacia objetivos más fáciles de alcanzar...

...

Se me ha ocurrido una idea. Pero primero tengo que consultarlo con Aila, a ver si está dispuesta a ayudarme. Seguro que lo hará, después de todo, convertir la historia del gran ladrón Reed Miller en “Insignias del conocedor” (así he decidido llamarlas por ahora) también es una forma de honrar a la Srta. Alia.

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