Letanías del Lejano Norte (II)

Letanías del Lejano Norte (II)
Letanías del Lejano Norte (II)NameLetanías del Lejano Norte (II)
Type (Ingame)Objeto de misión
FamilyBook, Letanías del Lejano Norte
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DescriptionUna antología de letanías compilada por la sacerdotisa Ehrnrooth y transmitida de generación en generación entre los Descendientes Lunaescarcha. La mayoría de su contenido y los rituales que se describen en ella ya han quedado obsoletos.

Item Story

Letanía VI: Takoja Iänikuinen, el Herrero Primigenio
Oh, Forjador de las Tres Lunas y de los Huesos de la Tierra, gran Padre Primigenio,
enciende tu ira para enderezar el trono que perdió su equilibrio y doblegar a esa hermosura.
El primer día forjaste un arco dorado con luz de luna para abatir a tu enemigo,
pero, mientras cazabas, un ladrón lo robó y terminó en manos de aquel a quien odiabas.
El segundo día forjaste un gran carruaje con luz de luna para proteger tu morada,
pero, mientras cazabas, un ladrón lo robó y terminó en manos de aquel a quien odiabas.
El tercer día forjaste una lanzadera con luz de luna para pedir la mano de la hija de las estrellas,
pero tu impaciencia te llevó a un lodazal brumoso, apagando el fuego de tu fragua.
Oh, gran rey, innombrable y temible, herrero sediento de sangre,
amo de la guerra y la desgracia, fascinado por la muerte injusta de los inocentes.
Tú, terrible y poderoso obrero de la eternidad, soberano poseedor de dos naturalezas,
tan fuerte, vigoroso y valeroso como los dioses mismos que hasta las estrellas te admiran.
Te imploro, señor indestructible, para que calmes la furia que sacude los cimientos del mundo,
y que alivies la pena que oprime mi corazón, poniendo fin a la calamidad oscura.

(Nota de la sacerdotisa Ehrnrooth: Esta es la versión antigua de la letanía usada para apaciguar los desastres naturales. Se sabe que existió otra variante, perdida antes del nacimiento de la Doncella Lunar, que modificaba los últimos cuatro versos y, en lugar de calmar, invocaba dichos desastres. La primera Cantalunas, Aila, simplificó la letanía. Su versión, descrita a continuación, es reconocida como el estándar para ser recitada:

“Oh, blanca Luna Escarchada, en nombre de los vástagos del Lejano Norte, te ruego que calmes la furia que sacude la tierra.
Que tu dulce luz alivie la pena que oprime nuestros corazones y ponga fin a la calamidad oscura”.)

...

Letanía XI: Diosa de la Estrella del Alba y Santo del Lejano Norte, Koitar y Seutervoinen
Te convoco a ti, Koitar, esposa de Seutervoinen, suprema entre las diosas, primera y más hermosa hija del dios creador.
Doncella radiante como la estrella del alba, tus hazañas son cantadas por los vástagos del Lejano Norte generación tras generación.
Ni el viento helado de la noche escarchada apagará la llama plateada en nuestro pecho, ni la noche maliciosa mancillará nuestros corazones,
pues llegará el día en que regresemos a nuestro hogar, cruzando el camposanto cubierto de hierba salvaje antes de volver a la gran ciudad dorada.
Te convoco a ti, bienaventurada Koitar, bendice nuestras conquistas como cuando derrotaste a naciones enteras con tu poder.
Haz que la tierra tiemble, que las ciudades se estremezcan y que los enemigos del Lejano Norte se desvanezcan como el rocío bajo la luz de la Luna Escarchada.

(Nota de la sacerdotisa Ehrnrooth: Esta es la versión antigua de la letanía. La primera Cantalunas, Aila, la simplificó. Su versión, descrita a continuación, es reconocida como el estándar para ser recitada:

“Ni el viento helado apagará la llama plateada en nuestro pecho, ni la noche maliciosa mancillará nuestros corazones.
Oh, blanca Luna Escarchada, protege a los vástagos del Lejano Norte y disipa la calamidad oscura de la noche gélida como el rocío de la mañana”.)

...

Letanía XVI: Saarelainen, el Extraño Invernal
¡Oh, que el dolor de tu muerte no penetre en mi cuerpo, compañero de la escarcha y del invierno!
Tú, noble hijo de corazón generoso, nacido en un hogar ilustre, tierno y valiente a la vez.
Montas tu brioso corcel entre las estrellas, cruzando la isla desolada de Hiisi y las brumas sombrías de Pohjola,
para pedir la mano de la hija de Pakkaisukko, la incomparable hermosura que aguarda en su morada.
El anciano Pakkaisukko, siervo de nuestros ancestros, respondió lo siguiente:
Si abres para él las puertas de Pohjola, entregará en matrimonio a la joven prometida.
Tú, noble hijo de corazón generoso, sabías de la malicia de su engaño y aun así partiste,
pues si no lo hacías, el anciano Pakkaisukko haría pagar a su ingenua hija el precio de su furia.
El Señor de las Siete Calamidades te partió en siete pedazos en la bruma y la oscuridad de Pohjola,
y la hija de Pakkaisukko, joven y pura, jamás se volverá a casar.
Invoco tu nombre inefable, héroe errante que sana las penas y la desgracia del mundo.
Que tu misericordia apacigüe los vientos furiosos de la noche helada y dé calor a los pajarillos que se encogen sobre esta tierra congelada.

(Nota de la sacerdotisa Ehrnrooth: Esta es la antigua versión de la letanía, usada para curar heridas y alejar enfermedades. La primera Cantalunas, Aila, la simplificó. Su versión, descrita a continuación, es reconocida como el estándar para ser recitada:

“Hijo perdido, en nombre de los descendientes del Lejano Norte, te rezo por la gracia de la luz.
Que la misericordia de la Luna Escarchada apacigüe los vientos furiosos de la noche helada y dé calor a los pajarillos que se encogen sobre esta tierra congelada”.)

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